Jerry Mander es una persona muy interesante, y casi todo lo que dice o escribe es recomendable. Pero en esta ocasión y en especial, lo publicamos por la razonada explicación en la explosión del porcentaje de niños con hiperactividad y otros problemas de atención.
Los más mayores ¿recordáis que esto que está ocurriendo existiera en vuestra niñez? Ahora son muchísimos los casos de menores de 6 años que pasan por psicólogos e incluso que son tratados con fármacos. Pues aviso a progenitores:
bienvenido a mi blog
Encontrarás Herramientas de Psicología sencillas para aplicarlas a tu vida diaria y mejorar . También artículos interesantes para tu crecimiento personal.
martes, 27 de septiembre de 2011
2012 - Un mensaje de esperanza
Despues de ver esto sabrás que las cosas están realmente cambiando para mejor.
Si no lo crees, por favor, dale una oportunidad al cambio: descubre y ten la seguridad de que hay otro Camino, otra Verdad y otra Vida realmente Plena...
Y si ya estás en el Camino, disfrutalo y que el contenido de este hermoso documental te anime a seguir el Camino con la mayor de las alegrias y confianza.
lunes, 19 de septiembre de 2011
la civilización empática
Si sintieran el dolor de los demás, les aseguro que no realizarian lo que realizan. Si sintieran el dolor de los demás les aseguro que querrian que todos fuesen felices, justo para sentir felicidad en vez de dolor. Es una pena que hayan perdido esa capacidad. De todas formas no todos las han perdido, por eso el mundo cambia, por la acción de los que sintiendo el dolor de los demás quieren retirarselo. Pero es muy potente la fuerza de los que No sienten. El no sentir es una patología..
miércoles, 25 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
El peligro de la televisión
«El peligro de la televisión es que elimina la parte aburrida de la vida»
El profesor cree que la 'caja tonta' «impide diferenciar realidad de fantasía» y «elimina el pensamiento crítico»
Entrevista al profesor de psicología social Jose Ángel Medina
Nota: Es profe de La Complutense de mi hija
En su casa no hay televisión y sus hijos, de 8 y 11 años, dedican su tiempo libre a algo simple pero algo olvidado: jugar. Jose Ángel Medina, profesor del departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid, ofreció ayer una charla en la que propuso el fin de la tele, ese «medio de difusión, no de comunicación».
-Su apuesta es tajante: hay que acabar con la caja tonta.
-Mi apuesta es que la gente saque la televisión de su casa, pero exactamente porque no considero que la televisión sea una caja tonta, sino especialmente lista.
-¿Por qué es tan crítico?
-Desde un punto de vista psicológico, hay elementos que nos dicen que la televisión es una tecnología nociva en sí misma al permitir que muy pocos decidan mientras muchos tragan en un estado muy cercano a la hipnosis. Psicológicamente hablando, es un medio capaz de implantarse directamente en el cerebro a través de la publicidad o las series.
-¿Qué efectos produce?
-La tele provoca que el sujeto no tenga pensamiento crítico, que cognitivamente no tenga defensas y le dificulta diferenciar realidad de fantasía, algo que nuestro cerebro no ha tenido que hacer durante 10. 000 años. Entonces, si venía un tigre, venía un tigre. Pero en los últimos 50 años, puede ser que ese tigre sea o no verdad y a nuestro cerebro no le haya dado tiempo de adaptarse.
-Es un problema de adaptación.
-Sí cognitivamente no podemos distinguir la muerte de un ser querido de la muerte del protagonista de una película, imagínese lo peligroso que es todo ese otro tipo de imágenes que nos introducen en la cabeza a través de la publicidad. Ya no son los tigres, pero es el canon de belleza, la labor de los padres, el éxito, el fracaso, el modelo de riqueza...
-¿Hay efectos de estos 50 años?
-Entre los 6 y los 15 años, los niños pasan más tiempo delante de la tele que en la escuela. Y se supone que es el periodo en el que se preparan para el futuro. El uso de la tele no deja de subir y en España ya estamos en 3 horas y 44 minutos al día, lo que son 11 años de una vida. Imagínese que usted es una persona muy preocupada por la cultura y que alguien le asegura que durante 11 años le van a escuchar una media de 3 millones de personas. ¿Cree que sería bueno tener tanto poder?
-¿Qué propone hacer con los niños? Son los que más tele ven.
-Como medida intermedia, reducir su ingreso, esperar hasta los 8 o 10 años ya que ésta es la época en la que desarrollan todas las claves para para vivir: el amor, la muerte, el cariño, la honestidad, la verdad y mentira, etcétera. Con la tele, el niño construye estos valores desde la intencionalidad de quien diseña la publicidad.
-Hay mucho psicólogo trabajando para la televisión.
-De hecho, en análisis de mercado, programación o cualquier 'reality show' hay una plantilla de psicólogos. La tele quiere que la mires para ponerte los anuncios. Para eso no deja respirar y como ya no tiene espacio para más, pronuncia el lado emocional. Fíjese, hemos pasado de ver películas sobre robos a filmar los robos. Y para que en 'Gran hermano' sucedan cosas entre las personas, lo que saben sus directores es que lo único que no debe de haber en la casa es una tele.
-¿Cuál es el peligro real de la tele?
-La tele quita la parte aburrida de la vida. Cuando cuenta la historia de un instituto, no muestra las horas que pasan en el bus ni los nervios por los exámenes, elimina lo no interesante y genera frustración.
-¿Hay estudios sobre este peligro?
-No interesa. La tele permite una parte pequeña de crítica, le encanta que la gente hable del horario protegido porque mientras tanto no se la critica. Pero está relacionado con casos de depresión y con muchos estereotipos, como la imagen de los musulmanes.
El profesor cree que la 'caja tonta' «impide diferenciar realidad de fantasía» y «elimina el pensamiento crítico»
Entrevista al profesor de psicología social Jose Ángel Medina
Nota: Es profe de La Complutense de mi hija
En su casa no hay televisión y sus hijos, de 8 y 11 años, dedican su tiempo libre a algo simple pero algo olvidado: jugar. Jose Ángel Medina, profesor del departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid, ofreció ayer una charla en la que propuso el fin de la tele, ese «medio de difusión, no de comunicación».
-Su apuesta es tajante: hay que acabar con la caja tonta.
-Mi apuesta es que la gente saque la televisión de su casa, pero exactamente porque no considero que la televisión sea una caja tonta, sino especialmente lista.
-¿Por qué es tan crítico?
-Desde un punto de vista psicológico, hay elementos que nos dicen que la televisión es una tecnología nociva en sí misma al permitir que muy pocos decidan mientras muchos tragan en un estado muy cercano a la hipnosis. Psicológicamente hablando, es un medio capaz de implantarse directamente en el cerebro a través de la publicidad o las series.
-¿Qué efectos produce?
-La tele provoca que el sujeto no tenga pensamiento crítico, que cognitivamente no tenga defensas y le dificulta diferenciar realidad de fantasía, algo que nuestro cerebro no ha tenido que hacer durante 10. 000 años. Entonces, si venía un tigre, venía un tigre. Pero en los últimos 50 años, puede ser que ese tigre sea o no verdad y a nuestro cerebro no le haya dado tiempo de adaptarse.
-Es un problema de adaptación.
-Sí cognitivamente no podemos distinguir la muerte de un ser querido de la muerte del protagonista de una película, imagínese lo peligroso que es todo ese otro tipo de imágenes que nos introducen en la cabeza a través de la publicidad. Ya no son los tigres, pero es el canon de belleza, la labor de los padres, el éxito, el fracaso, el modelo de riqueza...
-¿Hay efectos de estos 50 años?
-Entre los 6 y los 15 años, los niños pasan más tiempo delante de la tele que en la escuela. Y se supone que es el periodo en el que se preparan para el futuro. El uso de la tele no deja de subir y en España ya estamos en 3 horas y 44 minutos al día, lo que son 11 años de una vida. Imagínese que usted es una persona muy preocupada por la cultura y que alguien le asegura que durante 11 años le van a escuchar una media de 3 millones de personas. ¿Cree que sería bueno tener tanto poder?
-¿Qué propone hacer con los niños? Son los que más tele ven.
-Como medida intermedia, reducir su ingreso, esperar hasta los 8 o 10 años ya que ésta es la época en la que desarrollan todas las claves para para vivir: el amor, la muerte, el cariño, la honestidad, la verdad y mentira, etcétera. Con la tele, el niño construye estos valores desde la intencionalidad de quien diseña la publicidad.
-Hay mucho psicólogo trabajando para la televisión.
-De hecho, en análisis de mercado, programación o cualquier 'reality show' hay una plantilla de psicólogos. La tele quiere que la mires para ponerte los anuncios. Para eso no deja respirar y como ya no tiene espacio para más, pronuncia el lado emocional. Fíjese, hemos pasado de ver películas sobre robos a filmar los robos. Y para que en 'Gran hermano' sucedan cosas entre las personas, lo que saben sus directores es que lo único que no debe de haber en la casa es una tele.
-¿Cuál es el peligro real de la tele?
-La tele quita la parte aburrida de la vida. Cuando cuenta la historia de un instituto, no muestra las horas que pasan en el bus ni los nervios por los exámenes, elimina lo no interesante y genera frustración.
-¿Hay estudios sobre este peligro?
-No interesa. La tele permite una parte pequeña de crítica, le encanta que la gente hable del horario protegido porque mientras tanto no se la critica. Pero está relacionado con casos de depresión y con muchos estereotipos, como la imagen de los musulmanes.
viernes, 6 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
Bulimia y anorexia, ¿por qué las patologías alimentarias son representativas de esta época?
Si el síntoma psíquico siempre está en relación con la época, desde hace más de dos décadas la bulimia y la anorexia representan dos enfermedades que han atravesado a las nuevas generaciones.
¿Cuál es el modelo corporal de estos tiempos? ¿Cuáles son los ideales y valores del siglo XXI? ¿Cómo influye la eterna mirada sobre uno mismo y el narcisismo permanente de estos tiempos en nuestros jóvenes? ¿Porqué las patologías alimentarias son uno de los síntomas de la posmodernidad?
Las estadísticas son alarmantes, según la Organización Mundial de la Salud 1 de cada 25 adolescentes padecen trastornos alimentarios y el 15% de quienes padecen anorexia, mueren a causa de estas patologías. Japón ocupa el índice más alto de bulimia y anorexia y en segundo lugar se encuentra la Argentina.
Las cifras hablan por si mismas, la peligrosidad de la obsesión por una imagen corporal distorsionada es una patología que asciende año a año.
El origen de los trastornos alimentarios se remonta a 1870 cuando dos médicos, Gull en Londres y Lasegue en París, mencionaron dos casos de anorexia histérica, otorgándole un componente tanto psíquico como médico y señalando que en sus pacientes existía una negación perversa a comer.
Pero el nacimiento del trastorno se refleja como un caso aislado, es a partir de la segunda mitad del siglo XX que la anorexia y la bulimia alcanzan su masividad. Ya a principios de la década del ´80 comienzan a abrirse unidades de trastornos de la alimentación en hospitales públicos, centros de día y asociaciones de familiares de afectados. Los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco y el debate sobre los nuevos modelos corporales alcanzó a la sociedad entera.
Entonces, más allá de la sintomatología médica y psíquica que describe a los trastornos alimentarios, ¿cuál es el componente social? ¿Qué define a una sociedad cuyos jóvenes desean y enferman por un modelo corporal tan absurdo como imposible?
El alto nivel de individualismo, la invisibilidad de un otro, la preponderancia de lo estético por sobre lo intelectual y el consumismo como patrón social, son algunos de los valores en los cuales las nuevas generaciones se han educado y socializado.
El Grupo de Investigación Psicoanálisis y Medicina, encabezado por el Lic. Francisco Burgos, realizó una investigación sobre el tema titulada 'Anorexia y Narcisismo'. 'Hay que analizar porqué en esta época han proliferado patologías asociadas con la autodestrucción o el individualismo extremo: las neodependendencias de drogas, psicofármacos e internet, ataques de pánico, depresión, y por supuesto los trastornos de la alimentación', argumenta Burgos.
El análisis pone el foco en el nuevo panorama social en relación al goce. ' El goce contemporáneo se caracteriza por prescindir del Otro. La pulsión ya no va a recorrer ese camino a través de pasar por el Otro para ir en busca del objeto perdido, sino que recurre directamente a la sustancia', resalta la investigación. El decir, la vuelta sobre uno mismo se hace tan excesiva que el propio espejo distorsiona, altera la imagen corporal y fragmenta el estado psíquico.
Así, los trastornos alimentarios son un síntoma de la postmodernidad, de una nueva generación que se educa en torno a valores como el individualismo y el narcisismo que conllevan acciones autodestructivas. Pero en este camino de inculcar una salud física y mental saludable, los adultos deben intervenir en educar a sus hijos y trasmitirles valores como la solidaridad, la importancia de otro y cambiar la mirada constante sobre uno mismo para mirar a su alrededor.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com
¿Cuál es el modelo corporal de estos tiempos? ¿Cuáles son los ideales y valores del siglo XXI? ¿Cómo influye la eterna mirada sobre uno mismo y el narcisismo permanente de estos tiempos en nuestros jóvenes? ¿Porqué las patologías alimentarias son uno de los síntomas de la posmodernidad?
Las estadísticas son alarmantes, según la Organización Mundial de la Salud 1 de cada 25 adolescentes padecen trastornos alimentarios y el 15% de quienes padecen anorexia, mueren a causa de estas patologías. Japón ocupa el índice más alto de bulimia y anorexia y en segundo lugar se encuentra la Argentina.
Las cifras hablan por si mismas, la peligrosidad de la obsesión por una imagen corporal distorsionada es una patología que asciende año a año.
El origen de los trastornos alimentarios se remonta a 1870 cuando dos médicos, Gull en Londres y Lasegue en París, mencionaron dos casos de anorexia histérica, otorgándole un componente tanto psíquico como médico y señalando que en sus pacientes existía una negación perversa a comer.
Pero el nacimiento del trastorno se refleja como un caso aislado, es a partir de la segunda mitad del siglo XX que la anorexia y la bulimia alcanzan su masividad. Ya a principios de la década del ´80 comienzan a abrirse unidades de trastornos de la alimentación en hospitales públicos, centros de día y asociaciones de familiares de afectados. Los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco y el debate sobre los nuevos modelos corporales alcanzó a la sociedad entera.
Entonces, más allá de la sintomatología médica y psíquica que describe a los trastornos alimentarios, ¿cuál es el componente social? ¿Qué define a una sociedad cuyos jóvenes desean y enferman por un modelo corporal tan absurdo como imposible?
El alto nivel de individualismo, la invisibilidad de un otro, la preponderancia de lo estético por sobre lo intelectual y el consumismo como patrón social, son algunos de los valores en los cuales las nuevas generaciones se han educado y socializado.
El Grupo de Investigación Psicoanálisis y Medicina, encabezado por el Lic. Francisco Burgos, realizó una investigación sobre el tema titulada 'Anorexia y Narcisismo'. 'Hay que analizar porqué en esta época han proliferado patologías asociadas con la autodestrucción o el individualismo extremo: las neodependendencias de drogas, psicofármacos e internet, ataques de pánico, depresión, y por supuesto los trastornos de la alimentación', argumenta Burgos.
El análisis pone el foco en el nuevo panorama social en relación al goce. ' El goce contemporáneo se caracteriza por prescindir del Otro. La pulsión ya no va a recorrer ese camino a través de pasar por el Otro para ir en busca del objeto perdido, sino que recurre directamente a la sustancia', resalta la investigación. El decir, la vuelta sobre uno mismo se hace tan excesiva que el propio espejo distorsiona, altera la imagen corporal y fragmenta el estado psíquico.
Así, los trastornos alimentarios son un síntoma de la postmodernidad, de una nueva generación que se educa en torno a valores como el individualismo y el narcisismo que conllevan acciones autodestructivas. Pero en este camino de inculcar una salud física y mental saludable, los adultos deben intervenir en educar a sus hijos y trasmitirles valores como la solidaridad, la importancia de otro y cambiar la mirada constante sobre uno mismo para mirar a su alrededor.
Por Eugenia Plano | www.vidapositiva.com
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