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domingo, 22 de mayo de 2016

Procedimientos y tecnicas terapéuticas en procesos de duelo

tecnicas terapeuticas en procesos de duelo

Todos los humanos sufren en mayor o menos medida el duelo por una pérdida. En cualquier sociedad de cualquier parte del mundo se produce un intento casi universal por recuperar el objeto perdido, y/o existe la creencia en una vida después de la muerte donde uno se puede volver a reunir con el ser querido. El duelo es una cuestión muy compleja y se experimenta de muchas y variadas formas, muchas enfermedades psiquiátricas son la expresión de un duelo patológico, dichas enfermedades incluyen en muchos casos estados de ansiedad, depresión, histeria e incluso más de un tipo de trastorno de personalidad.

El objetivo global de la psicoterapia en procesos de duelo es ayudar al superviviente a completar cualquier cuestión no resuelta con el fallecido y a ser capaz de decir un adiós final, para ello, debemos completar el siguiente procedimiento:

1. Descartar enfermedades físicas: Aunque algunos síntomas aparecen como equivalentes del duelo, no ocurre con todos ellos y no se debería empezar nunca una terapia en un duelo en el que el síntoma físico sea el factor más destacado a no ser que se pueda excluir plenamente que hay una enfermedad física detrás del síntoma.

2. Establecer el contrato y la alianza terapéutica: El paciente está de acuerdo con volver a explorar su relación con la persona o personas implicadas en la pérdida previa. El terapeuta refuerza la creencia del paciente de que esto será beneficioso, y coincide con él en que ésta es una área que vale la pena explorar. Las relaciones pasadas se exploran sólo si afectan directamente a la respuesta al duelo actual.

3. Revivir recuerdos del fallecido:  Quién era, cómo era, qué recuerda el cliente de él/ella, de qué cosas disfrutaban juntos, etc. Es importante empezar a construir un entramado preliminar de recuerdos positivos que ayuden al paciente, más adelante, si se resiste a experimentar algunas de las emociones más negativas. En las primeras sesiones se dedica un tiempo considerable a hablar del fallecido, particularmente de las características positivas, cualidades y actividades agradables que el superviviente compartía con él. Gradualmente se habla de algunos de los recuerdos más “mezclados”.

 Finalmente se anima a la persona a comentar recuerdos llenos de dolor, enfado y desilusión.

Si el paciente viene a buscar tratamiento consciente sólo de los sentimientos negativos, el proceso se hace el revés y se revisan los recuerdos positivos y las emociones sólo sin pocos.

Si hay múltiples pérdidas se ha de trabajar con cada una separadamente. En general, es mejor explorar primero la pérdida que se cree que tiene menos factores que la complican.

4. Afrontar el afecto o la ausencia del mismo que provocan los recuerdos: Se puede trabajar gradualmente explorando los sentimientos más ambivalentes y, finalmente, ayudando al paciente a estar en contacto con sus sentimientos de enfado. Ver que esos sentimientos no excluyen los positivos y viceversa, y ser capaz de expresarselos a su hijo/a difunto.

También puede surgir cuando se estimulan los recuerdos del fallecido es la culpa. Una vez se identifica la culpa, es importante ayudar a la persona a confrontarla con la realidad, gran parte de la culpa es irracional y no se aguanta al confrontarla con la realidad.

Parte de la culpa puede ser real. Es importante, cuando se trabaja con culpa real, incluir la búsqueda y la concesión de perdón entre el fallecido y el paciente. Para facilitar esto, pueden ser útiles ciertas técnicas de roles playing y de imaginación.

duelo



5. Explorar y desactivar objetos de vinculación: Objetos simbólicos que guarda el superviviente y le permiten mantener externamente la relación con el fallecido. Los objetos pueden dificultar la realización satisfactoria del proceso del duelo.

Generalmente, los objetos de vinculación se eligen de una de las cuatro áreas siguientes:
∗ Alguna pertenencia del fallecido, algo que llevaba puesto como un reloj o un pieza de joyería;
∗ Algo con lo que la persona fallecida amplió sus sentidos, como una cámara, que representaría una ampliación visual;
∗ Una representación del fallecido, como una fotografía;
∗ Algo que estaba a mano cuando se recibió la noticia de la muerte o cuando la persona en duelo vio el cuerpo del muerto.

6. Reconocer la finalidad de la pérdida. Es importante ayudar a dichos pacientes a evaluar por qué no pueden reconocer el final de su pérdida.

7. Tratar la fantasía de acabar el duelo. Es útil hacer que los pacientes exploren sus fantasías sobre cómo sería acabar el duelo o qué implicaría para ellos. ¿Qué perderían al acabarlo? Aunque es un procedimiento bastante simple, ofrece resultados fructíferos.

8. Ayudar al paciente a decir un adiós final. Decir adiós a un ser querido que ha fallecido puede ser algo confuso para algunas personas.

Se trata de decir adiós al deseo de que el fallecido esté vivo, de que esté aquí conmigo, y adiós a la fantasía de que puedo recuperar alguna vez a la persona perdida. Este proceso sitúa al fallecido en un lugar menos central en la vida del superviviente, de manera que éste puede continuar su vida.

Se puede hacer gradualmente durante el curso de la terapia. En cada sesión se anima al paciente a decir un adiós temporal al fallecido, “adiós por el momento” que finalmente lleva al punto de decir un adiós final cuando la terapia llega a su fin.

Es importante que el terapeuta deje al paciente tomar la iniciativa en este proceso preguntándoles si está preparado para decir adiós.

TÉCNICAS ÚTILES

1. El lenguaje evocador: El asesor puede usar palabras duras que evoquen sentimientos, como por ejemplo, “tu hijo murió” versus “perdiste a tu hijo”. Este lenguaje ayuda a la gente aceptar la realidad que rodea a la pérdida y puede estimular algunos de sus sentimientos dolorosos. También puede ser útil hablar del fallecido en pasado: “su marido era...”.
2. El uso de símbolos: Hacer que el cliente traiga fotos del fallecido a las sesiones. Esto no sólo ayuda al asesor a tener una sensación más clara de quién era dicha persona sino que, además, crea una sensación de inmediatez y un enfoque concreto para hablar al fallecido en vez de hablar de él. Otros símbolos que me han resultado útiles son cartas escritas por el fallecido, cintas de casete o de vídeos suyas y artículos de ropa y joyería.
3. Escribir: Hacer que el superviviente escriba una o varias cartas al fallecido expresando sus pensamientos y sentimientos. Esto le puede ayudar a arreglar los asuntos pendientes y a expresar las cosas que necesite decirle. Llevar una diario explicando la experiencia del duelo o escribir poesía también puede facilitar la expresión de sentimientos y dar significado personal a la experiencia de la pérdida.
4. Dibujar: Al igual que la escritura, hacer dibujos que reflejen los propios sentimientos y experiencias con el fallecido son también útiles. Ésta es una técnica muy buena para usar con niños, pero también funciona con adultos.
5. Role playing: Ayudar a las personas a representar diferentes situaciones que temen o sobre las que se sienten molestas es una manera de desarrollar sus habilidades, algo que es muy útil al trabajar con la tarea III. El asesor puede participar en el role playing ya sea como facilitador o para modelar posibles conductas nuevas en el cliente.
6. Reestructuración cognitiva: Aquí el supuesto subyacente es que nuestros pensamientos influyen en nuestros sentimientos, sobre todo los pensamientos encubiertos y el habla interna que fluye constantemente en nuestra mente. Al ayudar al paciente a identificar estos pensamientos y contrastarlos con la realidad para ver su precisión y sobregeneralización, el asesor puede ayudar a reducir los sentimientos disfóricos que provocan ciertos pensamientos irracionales, como “nadie me volverá a querer de nuevo”, un pensamiento que ciertamente no es probable en el presente.
7. El libro de recuerdos: Una actividad que puede realizar la familia conjuntamente es hacer un libro de recuerdos sobre el fallecido. Este libro puede incluir historias sobre los acontecimientos familiares, cosas memorables como instantáneas y otras fotografías y poemas y dibujos realizados por diferentes  miembros, incluidos los niños. Esta actividad puede ayudar a la familia a recordar viejas historias y finalmente, a elaborar el duelo con una imagen más realista de la persona muerta. Ademas, los niños pueden volver a revisarlo para reintegrar la pérdida en su vida de crecimiento y cambios.
8. Imaginación guiada: Ayudar a la persona a imaginar al fallecido, ya sea con los ojos cerrados o visualizando su presencia en una silla vacía, y animarle a decirle las cosas que siente necesidad de decirle, es una técnica muy poderosa. El poder viene, no de la imaginación sino de estar en el presente, y de nuevo, hablar con la persona en vez de hablar de la persona.

Luto gestacional: La cuna vacía


Luto gestacional: La cuna vacía

     Cuando se produce una pérdida durante el embarazo, la vida y la muerte caminan juntas. Es una paradoja para la que nadie está preparado y por eso es tan delicado saber qué decir o hacer. Tampoco existen rituales religiosos que legitimen, faciliten y reconforten a los progenitores. Los familiares y amigos evitan hablar del tema por temor a causar más dolor que beneficio. Mientras, los padres viven su experiencia en soledad.

    La pérdida de un hijo es un suceso para el que la naturaleza no nos ha dado herramientas. Para la madre, la sensación de haber tenido un bebé dentro de su vientre y no tenerlo en brazos se traduce en un sentimiento confuso. Su cuerpo le dice que acaba de ser mamá, pero no tiene un hijo al que abrazar. Sus pechos pueden rebosar leche, pero no hay bebé al que amamantar. El padre, por su parte, suele ver como sus sentimientos son, en ocasiones, ignorados, ya que se tiende a centrarse en el dolor de la madre y a olvidar que él también ha perdido a su bebé. Por ello, es importante recordar que el padre también necesitará apoyo y comprensión.

      Puede suceder que, dentro de la propia pareja, cada miembro tienda a manifestar su dolor de manera diferente, o incluso a no mostrarlo abiertamente. Esto no quiere decir que no lo sientan en lo más profundo de su ser, sino que las maneras de llevar el duelo pueden diferir considerablemente entre ambos. Mantenerse unidos, apoyarse el uno al otro y comprender la diferencia en ese sentido resulta especialmente importante para sobrellevar la pérdida y enfrentarse al día a día.

     De todas las concepciones que se producen, el 43 por ciento no llega a alcanzar las 20 semanas de gestación. De éstos, el 75 por ciento de las pérdidas se producen antes de la implantación, tan temprano que ni las mujeres sabían que estaban embarazadas. Sólo el restante 25 por ciento se reconoce clínicamente.

Clasificación de pérdidas de embarazo según la edad gestacional

Aborto:  es la pérdida del embarazo antes de que sea viable. Se considera que con certeza es no viable cuando no alcanza las 20 semanas de embarazo. Entre las 20 y las 24 es «probablemente inviable». Para que se llame aborto, cuando ha nacido ha de pesar menos de 500 gramos. Se llama aborto precoz el del primer trimestre (muerte de un embrión) y tardío, el del segundo trimestre (muerte de un feto, desde las 13 semanas).

Muerte fetal: es la denominación que se suele utilizar para pérdidas de embarazos de más de 20 semanas. En sentido amplio, muerte fetal es la muerte de un feto, es decir, a partir de las 13 semanas, ya que, al cumplir 13 semanas el embrión pasa a llamarse feto. Por ello, muerte fetal temprana y aborto tardío son sinónimos (pérdidas entre 13 y 20 semanas). Muerte fetal tardía es la que ocurre en el tercer trimestre (después de cumplir 28 semanas) o, más exactamente, cuando el feto muerto pesa más de 1.000 gramos.

Muerte perinatal: incluye la muerte fetal tardía, la muerte durante el parto y la muerte neonatal precoz. La muerte neonatal precoz es la muerte en los primeros 7 días desde el nacimiento (en contraposición a muerte neonatal tardía, que es la que ocurre entre los 7 y los 28 días tras el nacimiento).

Principales causas de muerte del neonato

Según los trimestres, las principales causas de pérdida de embarazo son:

 1er trimestre: causas genéticas.
 2º trimestre: causas infecciosas.
 3er trimestre: causas umbilicales (accidentes con el cordón umbilical).

Abordaje psicológico

La cuna vacía
La mujer que ha sido diagnosticada con una muerte fetal in útero, en estos momentos, sentirá una mezcla de emociones: rabia, conmoción, confusión, desengaño. La pregunta más importante es por qué ha muerto el bebé, y a veces no puede ser respondida inmediatamente. En los casos en los que hay tiempo hasta que el parto comience, aunque es duro, puede darse la posibilidad de que piense sobre los próximos días, que serántan importantes para su vida.

La mujer debe saber que en todo momento ella tiene el control sobre su parto y puede desarrollar el plan de parto que ella prefiera. Éstos son algunos de los asuntos sobre los que la mujer se puede plantear decidir:

  • Quién le gustaría que estuviera presente en el parto.
  • Si le gustaría bañar al bebé.
  • Si le gustaría que otras personas allegadas vieran y sujetaran al bebé cuando nazca.
  • Si le gustaría llevarse una cámara de fotos para sacar fotos del bebé.
  • A quién le gustaría informar de la tragedia.
  • Si desea y cómo la organización de algún ritual o funeral.

     Los padres que han sido afectados por la muerte de su bebé durante el embarazo, o poco después, se ven enfrentados a un montón de decisiones en los instantes o días siguientes a la muerte. 

En estos momentos es comprensible que ellos encuentren muy duro asumir la realidad de lo que está pasando y que no sepan lo que hacer. Pero la memoria del corto tiempo que van a tener con su bebé para despedirse es muy importante para el resto de la vida. Todas las decisiones que deberán afrontar son muy personales; no hay nada correcto ni incorrecto y nadie puede decirles lo que es mejor para ellos.

Ver y sujetar al bebé

Muchos padres han percibido que el hecho de sujetar a su bebé les ha servido para confortarles en unos momentos de intenso shock. Pero cada persona es diferente y tiene que encontrar lo que es mejor para sí misma. Esto también es válido para otros miembros
de la familia, como sus hermanos/as o abuelos. Al dejarles sujetar al bebé se les puede ayudar a que sea más fácil superar la pérdida.

Vestir y bañar al bebé

Los padres pueden elegir vestir y bañar al bebé ellos mismos, e incluso dejar un muñeco o foto junto al pequeño. 

Dar nombre al bebé

De esta manera su existencia se hace más real, tanto para los padres como para el resto de sus familiares y amigos. Incluso pueden hacer que el bebé sea bendecido si es lo que desean. Si ya tenía elegido un nombre para el bebé, probablemente es mejor que usen ese nombre y que no lo guarden para otro hijo en el futuro. Es recomendable que, en la mente de todos, este bebé tenga su propia identidad. Lo contrario puede llevar a un deseo de sustituirlo. Un error habitual de los padres es tratar de reemplazarlo y poner al siguiente el nombre que deseaban para éste. Es un error, porque, de alguna forma, está predisponiendo al nuevo a tener que llenar un hueco o suplir unas expectativas.

Esto no quiere decir que, por el contrario, no se deba respetar el deseo de muchos padres de no poner nombre a este bebé. 

Otros hijos y familia

Si existen otros hijos, se debería considerar la posibilidad de dejarles ver y tener a su hermano/a. Aunque puede parecer duro, puede que se sientan mejor al ver que su hermano/a era real y no asustaba. A veces, la imaginación de un niño sobre algo que no ha visto puede ser peor que la realidad. Ver y tener en brazos al bebé podría hacer que la muerte fuera más fácil de aceptar a largo plazo. Presentar el bebé al resto de la familia más
allegada puede ayudar a sentir al bebé como parte de la familia y ayudar a que se apoyen unos a otros durante el duelo.

Crear memorias

Si los padres no son partidarios de tomar fotos en esos momentos, muchos hospitales pueden hacerlas y guardarlas, por si cambiaran de opinión en el futuro.

Recuerdos

Muchos padres perciben que guardar recuerdos del bebé que puedan ver y tocar les ayuda en su duelo. Ejemplos de recuerdos que se pueden guardar son: pulsera de identificación, un mechón de pelo, huellas de las manos y pies, la manta en la que estuvo envuelto, las medidas de peso y longitud, una foto de ecografía, las tarjetas de las flores que recibió. Algunos hospitales tienen libros de memorias diseñados especialmente para guardar este tipo de cosas.

Tener una copia de la historia clínica del embarazo/parto

Algunos padres pueden encontrar beneficioso tener un registro de la vida del bebé.

Hablar con alguien

Con amigos y familiares, profesionales dedicados a esto y organizaciones de afectados. Conocer a otros padres que han pasado por una situación similar puede ayudar a que sientan menos soledad. El duelo no tiene un comienzo ni un final, es un viaje por un paisaje siempre cambiante. Cuando los padres dejan el hospital pueden sentir que están saliendo como personas diferentes de las que entraron unas horas o días antes.

Dejar el hospital sin un bebé que llevarse a casa es el primer paso difícil en el viaje del duelo. Hombres y mujeres tienden a tener formas diferentes de sufrir su pérdida y situaciones tan trágicas pueden tener un impacto en su relación. Después de haber perdido un bebé, el momento y el seguimiento de futuros embarazos será un asunto muy sensible para los padres. 

Si deseas mas información de este importante tema, descarga aquí el libro PDF "La cuna vacía".

miércoles, 9 de marzo de 2011

EL DIVORCIO Y SU PROCESO DE DUELO

EL DIVORCIO Y SU PROCESO DE DUELO
El divorcio es un acontecimiento en el que están involucrados muchos sentimientos, especialmente de dolor, que impacta no sólo a la pareja sino a toda la familia.
El divorcio es la muerte de una relación, y como tal, es necesario vivir el luto de este trauma, de esta pérdida. Se da en tres etapas:
• Muerte de la relación
• Luto
• Adaptación

El propósito es que las personas sean capaces de superar las tres etapas y que no se queden solamente con la muerte de la relación, sino que pongan fin al matrimonio ya que muchas parejas siguen casados por años aun sabiendo que la relación de pareja ya haya muerto. También es importante que se logre superar la etapa de luto; ya que muchos no logran volver a construir una vida satisfactoria, e incluso quedan ligadas a la ex pareja con enojo y resentimientos ocupando su energía en pensar si la otra persona ya construyo su vida nuevamente. Sin saber que esta actitud crea un lazo invisible que no se rompe con la firma del divorcio.
El objetivo es crear una identidad propia, reconocerse como una persona independiente que no necesita de una pareja o de hijos para encontrar su identidad.
Una persona que se conoce, que sabe lo que quiere, que es capaz de vivir y resolver su vida sola y no en función de cuidar, atender o proteger a alguien más.
Si se aprende de la relación pasada y se conoce a uno mismo en estos aspectos, se perderá el miedo a la intimidad y se estará preparado para establecer una nueva relación de pareja más sana y duradera en el futuro.
CAUSAS DE UNA RUPTURA
1. Infidelidad.- Es difícil que una persona acepte a su pareja una vez que sabe que ésta le ha sido infiel. El cuerpo y el alma son el uno para el otro. Es difícil pensar que la esposa o el esposo hayan tenido relaciones extramaritales con una persona que es ajena a su matrimonio, entienda que fue una relación casual que no afecte su intimidad. La aceptación corporal es única e íntima y si alguien ajeno la rompe, no se tiene la conciencia de seguir con la misma actitud.
2. Libertad mal entendida.- En el matrimonio de debe dar una apertura para el desarrollo personal sin olvidar que se está caminando al lado de la otra persona. Una libertad mal entendida o mal creada confunde a la pareja y se torna en un ambiente de duda y desconfianza. Se es libre en la medida en que se respeta a la pareja.
3. La familia de origen.- Hay hijos que siempre viven atados a la mamá o al papá y que difícilmente pueden vivir lejos de ellos. La dependencia de los hijos cuando se casan, traen malas experiencias conyugales que rompen con la armonía de la pareja y no permiten la independencia matrimonial.
4. Celos.- los celos enfermos que se provocan por la inseguridad personal de las parejas, cuando se obsesionan indebidamente las cosas que rodean a las personas. Se vigila a la persona indebidamente dudándose en todo momento de la credibilidad del amor.
5. Problemas económicos.- Se sabe que al amor con hambre no dura y esto se refleja a que los problemas económicos puede llevar al fracaso matrimonial. Toda ausencia de lo indispensable en la casa causa malestar y tiene un límite.
LAS DISTINTAS ETAPAS DE UNA RUPTURA
1. La decisión: la mayoría de los matrimonios llega a tomar la decisión de divorciarse después de meses o años de disputas, desilusiones, ofensas y frustraciones. Este momento trae aparejado sentimientos de culpa, pérdida de la autoestima, aislamiento, dificultades para atender otros temas y, en algunos casos, ansiedad e incluso depresión.
2. Planeamiento de la ruptura: la pareja debe repartir su patrimonio y lograr acuerdos sobre el futuro de los hijos. En esta etapa son comunes la rabia, la descalificación mutua, los sentimientos y las conductas agresivas.
3. Separación: supone la aceptación de la pérdida de la relación de la pareja y la unidad familiar. Prima la desorientación y la necesidad de reconfirmar afectos y vínculos preexistentes a la separación, que ahora deberán funcionar como redes de sostén.
4. Desvinculación: implica la aceptación de la realidad de la pérdida, la renuncia a la fantasía de volver con la pareja, el inicio de nuevos vínculos y la posibilidad de comenzar a pensar en una nueva relación de pareja.
Cuando muere el amor, sea cual sea la causa, resulta imposible cualquier comunicación y relación íntima y cariñosa.
LA NECESIDAD DE UN DIVORCIO
a) Amor / desamor.
Durante el entusiasmo y la pasión de un nuevo romance, es muy natural que se vea al otro a través de cristales color de rosa. Esto es especialmente fácil en las primeras etapas de la relación, cuando la nueva pareja muestra su mejor comportamiento, su mejor aspecto. Hacemos un esfuerzo especial para ser lo más fascinantes, encantadores, ingeniosos, comprensivos, lisonjeros y complacientes que sea posible. Es parte del ritual de la conquista del amor. Según E. Fromm (1956) encontramos ciertos elementos comunes a todas las formas del amor, que son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Afirma que el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de los que amamos. Sin embargo, cuando suele suceder lo contrario en algunas parejas, ese cristal que antes era color de rosa, ahora se torna gris y hasta negro; ya que vamos con el paso del tiempo descubriendo que los defectos del otro son mayores que las cualidades, que los valores toman otro matiz.
b) Respeto / falta de respeto.
El respeto en la pareja significa la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única y preocuparse para que crezca y se desarrolle tal como es. Si esto no se cumple por parte de uno o de ambos de los integrantes de la pareja, empiezan los insultos, la falta de consideración y cuidados
c) Comunicación / incomunicación.
Definitivamente la comunicación es un arte. Con ella transmitimos información, ideas, creencias, sentimientos y pensamientos. Penetramos de algún modo en el mundo del otro. La comunicación supone un contacto en relación con las personas que tenemos algún trato. Pero si por el contrario, aparecen las burlas, los gritos, los insultos, los reproches, las amenazas, las ironías, las caras largas, el rencor, las muecas y los sermones, aparece con ello la comunicación negativa traduciéndose en aislamiento, separación y rechazo
d) Influencia de la familia de origen.
Cuando una pareja decide casarse, cada uno de sus integrantes se encuentra involucrado en una situación de conflicto entre su lealtad a la familia de origen. La separación y el duelo por la familia de origen es un proceso trabajoso y doloroso que deberá afrontar la nueva pareja para dar paso a su propia familia. El éxito o el fracaso de este proceso, dependerá de la cercanía de cada uno de ellos a su familia de origen, de los celos que la familia del cónyuge pueda generar en el otro y de las situaciones de hostilidad surgidas antes o después de la constitución de ésta.
e) Agresiones físicas y psicológicas.
Tanto la agresión física como psicológica pueden presentarse en una relación de pareja. Cuando la relación de amor-odio se inclina hacia este último y esto no constituye un momento aislado de la misma, sino que caracteriza su funcionamiento, decimos que el vínculo es violento.
f) Fidelidad / Infidelidad.
Ninguna relación sexual puede mantener el magnetismo característico de la luna de miel. Por su propia naturaleza las relaciones íntimas sufren vaivenes a medida que la pareja va madurando. Pero con el tiempo los temas dominantes son el poder y el control que se ejerce en el otro, siendo el terreno sexual el escenario de importantes conflictos. Algunas personas prefieren guardar el secreto y convivir, en la mayoría de los casos con la culpa de haberle sido infiel a su cónyuge.
g) La influencia de los hijos.
Cuando los hijos se percatan que existen problemas muy serios entre sus padres, esto les preocupa mucho. Ven amenazado su futuro. En ocasiones hay niños que se sienten culpables de esa separación.
h) La influencia de la religión
Hay parejas que a pesar de vivir un infierno en su matrimonio, no se divorcian debido a sus creencias religiosas. Para esas personas ese vínculo es hasta que la muerte los separe y ante esa creencia soportan y mutuamente se hacen insoportable la vida. Aquí es donde los hijos sufren más; ya que representa una incongruencia.
i) El control en la pareja.
En la relación de pareja, no sólo se elige lo que agrada, también lo que agrede, desagrada y, en última instancia, una forma en la que surge el sentimiento de ser atacado; se elige al propio enemigo en la pareja, de quien se genera dependencia. Otro aspecto importante dentro del control de la pareja, es el relacionado con la rivalidad. Querer ser siempre mejores que nuestra pareja, pensar y creer que todo lo que hacemos siempre está bien, mientras que lo que hace nuestra pareja no está a la altura

Muchas parejas que deciden romper piensan que está mal y que es un signo de fracaso por su parte. La verdad es que lo que sí está mal es aceptar la crueldad, el abuso, la infelicidad. Seguir manteniendo una relación destructiva constituye un fracaso mayor que encontrar el coraje necesario para ponerle fin. Si ya se ha hecho todo lo posible por cambiar la relación, y nada se ha modificado ni logrado, entonces lo que está mal es permanecer juntos.

CONSECUENCIAS DEL DIVORCIO.
1. Físicas.
Los síntomas psicosomáticos son la expresión física de los problemas emocionales. Se pueden presentar en cualquier momento de la vida por diversas circunstancias. El caso del tan conocido dolor de cabeza que ataca cuando se está pasando por un periodo de graves preocupaciones y de situaciones llenas de tensión.
Otro de los signos de carácter físico y que mucha gente es propensa a ellos son los mareos. Cuando los mareos son sin razón orgánica, la gente tiene miedo de perder el control. También los problemas respiratorios equivalen sencillamente a una forma de llanto disfrazada.
Otra manifestación son los problemas cardiacos psicosomáticos, que representan otra expresión común de la tensión, de la angustia o de la cólera. Así como los calambres estomacales y el estreñimiento que se emplean para disfrazar sentimientos de culpa, ira, frustración y angustia. La diarrea por su parte, constituye frecuentemente un signo de intensa angustia. Puede proceder de cólera reprimida
2. Emocionales
Se puede padecer uno o una combinación de varios de ellos. Todos representan una desviación de la conducta y de las actitudes normales y significativas que hay alteraciones en su patrón de vida y estructura de la personalidad:
a). Sensación de angustia.
b). Inquietud.
c). Incapacidad para tomar decisiones.
d). Irritabilidad.
e). Sentimientos de tristeza.
f). Insomnio.
g). Pérdida de apetito.
h). Gula emocional.
i). Fatiga.
j). Falta de interés en el trabajo y/o ambiente.
El DUELO
Es el conjunto de sentimientos, pensamientos, estados de ánimo, comportamientos y reacciones fisiológicas que experimentamos cuando perdemos algo importante para nosotros, es el camino que se tiene que recorrer si se quiere recuperar la estabilidad bio-psico-social y espiritual. Cuando las personas no se dan la oportunidad de vivir cada etapa de su duelo, pueden pasar años, o el resto de su vida, atrapadas en sentimientos dolorosos y limitantes.
Podemos hablar de dos tipos de duelo, el NORMAL y el PATOLÓGICO. A continuación describiré cada uno de ellos.
DUELO NORMAL
Es el que enfrentamos en un tiempo determinado con una serie de eventos que es importante reconocer, aceptar y sobre todo vivir.
Frente a la vivencia de la pérdida, el proceso de duelo se establece para poder seguir adelante, para poder superar la ausencia que conlleva a la superación de una pérdida; es la garantía de desarrollo, crecimiento y salud.
La doctora Elizabeth Kübler- Ross, pionera y quien más aportaciones ha hecho en el proceso del duelo, afirma que ante una pérdida, se atraviesa por diferentes etapas:
1.- NEGACION:
Es la dificultad para aceptar una realidad que nos duele, que no nos gusta, que quisiéramos que no fuera así. Fortalecer los mecanismos de negación, es disfrazar la realidad, es auto-engañarse.
2.- RABIA:
Cuando la rabia se hace presente hay enojo, coraje, ira, odio, envidia; no es que no se haya tenido este sentimiento antes, sólo que ahora esta emoción predomina. Aparece por la interrupción no deseada e irreparable de una relación importante, y por la necesidad de afrontar la muerte como parte de la vida. Es una explosión dolorosa, no importa contra quién o contra qué, necesitamos encontrar culpables, culpables como nuestro propio Dios.
3.- CULPA
La culpa es una versión auto dirigida del resentimiento. Culparnos es una manera de concretar que “yo” lo hubiera podido evitar. De paso, nos culpamos también por todo aquello que no pudimos hacer.
4.- DEPRESIÓN
Este es el momento más duro del camino. Es la etapa de la tristeza que duele en el cuerpo, la etapa de la falta de energía, de la tristeza dolorosa y destructiva. Lo malo de esta etapa es que es desesperante, dolorosa, inmanejable. Lo bueno es que pasa, y que mientras pasa, nuestro ser se organiza para el proceso final, el de la cicatrización, que es el sentido último de todo el camino.
5.-LA ACEPTACION
“Después de la tempestad viene la calma”. Una vez que se ha sentido, expresado y hecho todo lo que sea necesario sentir, expresar y hacer, se entrará en esta etapa. Hay signos muy claros para saber que se está llegando al final de ese camino llamado duelo:
• De nuevo hay ganas de divertirse, conocer nuevas personas, salir y hacer todo tipo de actividades.
• No se sienten ganas de llorar.
• No hay tristeza, culpa, coraje o nostalgia cuando se recuerda el hecho.
• Se asume la parte de responsabilidad correspondiente.
• Hay paz interior.
• Se siente que la vida sigue y hay que fluir con ella.
• Se está preparado(a) para iniciar una nueva aventura, para dar y recibir amor, si así se desea.
DUELO PATOLOGICO
Es el duelo que se aleja de la elaboración saludable de la pérdida, metafóricamente podemos decir que es el proceso de cicatrización en el que la herida nunca llega a sanar.
La mayoría de los duelos patológicos suceden como consecuencia de alguna de estas distorsiones:
• El duelo nunca empieza.
• El duelo se detiene en alguna de las etapas.
• El duelo progresa hasta un punto y regresa hacia alguna etapa anterior.
• El duelo se atasca intentando evitar una etapa. Es importante dejar en claro que lo enfermizo no aparece porque existe un duelo, sino que, aparece con el duelo, señalando que un duelo patológico es siempre la expresión de una patología previa, es decir, hay algo que está complicando desde antes y que sale a la luz con el proceso de duelo.
ALTERNATIVAS DE DESAHOGO
EL DOLOR;
Como cualquier otro sentimiento no se cura evadiéndolo; es necesario dar los espacios para sentirlo, para dejarlo estar. A veces el dolor que causa una pérdida, se mezcla con dolores viejos que no se recuerdan conscientemente, ni se tiene presente su origen, dolores de abandonos pasados, de asuntos inconclusos, de heridas no sanadas. Llorar es una forma de desahogo indispensable en el proceso de curar la tristeza. Hay que permitirse llorar cada vez que se desea, todo el tiempo que se quiera, cuantas veces se quiera, algún día, de manera espontánea y natural, se acabarán las ganas de llorar.
Otras formas de contactar con el dolor:
- Escribir poemas, escribir el dolor o escribir a quién se creé que causó el daño.
- Crear una pintura o realizar cualquier otra actividad relacionada con el arte.
- Buscar el contacto con la naturaleza.
- Meditar: contactar con lo más profundo de sí mismo(a), y encontrar tesoros inimaginables.
- Buscar consuelo en ese Ser superior al que alguna vez se haya recurrido.
LA IRA;
Hay creencias erróneas de que la ira es mala, esto hace difícil reconocerla, aceptarla como propia, enfrentarla y manejarla; lo más común es negarla o reprimirla. La ira reprimida tiende a somatizarse causando enfermedades, insomnio, ansiedad, amargura y hasta depresión.
Algunas maneras sanas de manejarla:
- Expresar con libertad “todos los sentimientos” a través de cartas, no importando a quién se les dirija, posteriormente hay que quemar o romper.
- En lugar de agredir verbalmente o golpear a las personas, golpear un cojín, patear un balón o un colchón.
- Salir a correr, subir y bajar escaleras.
- Darse un baño.
- Gritar fuerte al aire.
- Hacer respiraciones profundas
LA CULPA;
La culpa nos hace sentir indignos o avergonzados. Esta, como todos los sentimientos, tiene una utilidad: llevarnos a reconocer que hemos actuado de forma equivocada y que debemos hacer cambios en actitudes y comportamientos por lo que se debe dejar ir, perdonarse así mismo.
- Elegir un símbolo que represente la culpa, tal vez una piedra, una rama espinosa, o cualquier cosa en que se perciba. Después, cargar el símbolo a donde quiera que se vaya, igual que la culpa, no soltar, ni siquiera para dormir o para bañarse. Al sentir que ya es suficiente, dejarla ir. Quizá se quiera enterrar, quemar, tirar al mar o simplemente tirar.
En ocasiones, las experiencias de pérdida son incontrolables y se necesita ser apoyados por alguien por lo que es importante reconocer cuando se requiere la ayuda profesional.
- Por último, aprender a perdonar, sobre todo perdonarse a sí mismo(a), es la llave que abre las puertas de la paz y la libertad. Nos libera de los grilletes del resentimiento y el odio y da el poder para romper las cadenas de la amargura y del egoísmo.
El duelo ante cualquier pérdida es doloroso y la pérdida de la pareja, no sólo afecta a dos, arrastra en su caída a personas inocentes; los hijos, quienes sufren las consecuencias en su propia vida.
El divorcio en muchas ocasiones es un mal necesario que llevado en buenos términos, evita sufrimientos mayores.
Todo duelo conlleva un proceso: para unos largo, para otros, corto, o para otros eterno, pero siempre existe un camino si se quiere salir adelante, en el que a veces se recorre solo, pero con voluntad firme y en otros casos el recorrido será tomado de una mano amiga, de un especialista, quien teniendo las herramientas adecuadas guiará al doliente hacia la salida del sufrimiento, lo guiará, hacia una nueva vida.
Asociación Mexicana de Educación Continua y a Distancia, A.C.